La historia oficial señala como autor intelectual a un diputado de la legislatura estatal del gobierno de Durango de nombre Jesús Salas Barraza y un tal Melitón Lozoya, pero al parecer esto fue una cortina de humo para ocultar a los verdaderos responsables y calmar al pueblo.
Se monta un velatorio improvisado en un hotel Hidalgo en la que los
curiosos pudieron constatar que realmente Villa estaba muerto, varias fotografías
crudas atestiguan el hecho y es que habían sido tantas las veces en las
que el rumor de la muerte de Francisco Villa que era difícil creerlo y
aceptarlo por la gente.
En el lugar donde fue asesinado ahora está el museo Francisco Villa.
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